Suelos Cultivados

  • Las tierras cultivadas requieren un manejo integral y sustentable. La resistencia de las malezas a los herbicidas es un problema creciente para los agricultores en todo el mundo. Bayer Crop Science y sus expertos investigan y asesoran para asegurar la mejor protección del principal activo del agricultor: la tierra.
  • La labranza remueve el suelo, mata semillas germinadas y entierra las semillas de malezas no germinadas. Al mismo tiempo, el suelo se ventila, los residuos de antiguos cultivos se descomponen a una forma manejable y el campo se prepara para nuevas semillas.
  • Sin embargo, esta intervención mecánica también pone en peligro la cohesión del suelo y aumenta la erosión. El viento puede fácilmente separar el suelo polvoriento  y con él, las semillas de malezas.
  • Pero, si el suelo se mantiene sin cultivar, retiene más agua, algo muy importante en zonas en que hay escasez de agua y cada lluvia es un tesoro.
  • Por ese motivo, más y más agricultores en Estados Unidos, Australia y partes de Sudamérica han intercambiado sus cultivadores por eficientes equipos de riego. El suelo también conserva más dióxido de carbono y al final la agricultura de conservación también reduce el consumo de combustibles fósiles.

 

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